MEJOR JUSTICIA QUE PERDON





Los principios de humanidad mal entendida, no autorizan a ningún gobierno para hacer por la fuerza, libres a los pueblos estúpidos que desconocen el valor de sus derechos.




Simón Bolívar (Manifiesto de Cartagena, diciembre 15 de 1812)


http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=VNDqqgRv-nQ#!

lunes, 17 de diciembre de 2012

Más trabajo para la reforma tributaria



Por: Paloma Valencia Laserna

La reforma tributaria tiene, por supuesto, algunos aspectos positivos, como el intento de reducir los costos del trabajo formal en el país. Es posible que no genere de inmediato nuevos puestos de trabajo; sin embargo, es un esfuerzo en la dirección correcta. Colombia tiene una población significativa que trabaja en la informalidad, y es deber de las instituciones hacer todo lo posible para regularizarla. No obstante, el grueso de la reforma, su filosofía, va en una dirección equivocada.

Se dice mucho que el país requiere una reforma tributaria estructural, y es cierto. Tenemos un sistema complejo, lleno de vericuetos y aranceles diferenciados según el negocio, y la palanca. El bajo número de personas naturales y jurídicas que pagan el impuesto de patrimonio es una señal de los niveles de evasión y elusión.

Ese es el gran problema de la tributación colombiana; nos hemos hecho expertos en no pagar, en buscar huecos en la ley para disminuir o eliminar impuestos, aprovechando esa truculenta y confusa normatividad.

Lo lógico es que la reforma empezará por crear los mecanismos para reducir esos fenómenos: simplificar las normas, dar claridad y transparencia, eliminar las conductas ya conocidas de elusión, en fin, buscar que quienes deben pagar y no pagan, lo hagan. Para eso, convendría la sistematización de todas las escrituras y predios del IGAC para revisar que los dueños paguen la renta. Además, para hacer cruces de la información financiera, controlar las inversiones en acciones, los trucos.

Sin embargo, el Gobierno no hizo ese esfuerzo. Se limitó a lo más fácil: imponerles impuestos a quienes pagan y es fácil cobrarles: los asalariados.

Bajar los impuestos de renta y los pagos de los parafiscales del ICBF y Sena se justifica como un intento para ajustar las normas tributarias de las empresas a las realidades de los países con los cuales ya tenemos TLC; pero, lo que dejan de pagar las empresas se le traslada a los asalariados, por puro facilismo. No se trata de que, como sostiene el Gobierno, los más ricos paguen. Los más ricos no reciben sueldos, sino que manejan sus recursos mediante sociedades y los invierten en el sistema financiero —sin 4 x 1.000, salen y entran hacia el exterior sin la tramitomanía que nos toca a los demás—. Por otra parte, toda la economía informal del país, que también mueve cuantiosos recursos, está exenta de todos los impuestos.

Por su lado, esos asalariados, fáciles de trasquilar, pagan ya muchos impuestos: las retenciones por salud, pensiones, riesgos profesionales, la retención en la fuente. Y luego con lo que queda, pagan el 4 x 1.000, el IVA, sobre todo lo que consumen. Pagan los subsidios para los más pobres en todos los servicios públicos, pagan predial, rodamiento, valorizaciones, sobretasa a la gasolina, peajes, eso sin contar que son también quienes en últimas pagan los aranceles de todos los productos importados. ¿Tiene el Ministerio de Hacienda los cálculos de cuál es el porcentaje del salario que se paga en impuestos?



Fuero Militar


Por Paloma Valencia.

La aprobación del Fuero Militar ha generado mucha polémica, sobre todo entre las organizaciones internacionales de derechos humanos. La catalogan como una reforma que garantiza la impunidad. Nada más tendencioso.

El Fuero Militar es una forma de presunción de inocencia más fuerte que la de los particulares. Se trata de asumir que las acciones de un miembro de la Fuerza Pública hacen parte de sus operaciones; y se le da el beneficio entonces, de que sean un tribunal militar el que evalué si fue o no así, y de serlo lo juzgue; de no serlo lo envíe a la Justicia ordinaria.

Es una garantía necesaria y justa. La Fuerza Pública en Colombia no sólo porta las armas como símbolos de defensa del régimen constitucional, sino que se ve en la obligación de usarlas para repeler los ataques de grupos ilegales para apoderarse del Estado y someter a la población. Las condiciones de esa vida -que no es fácil, ni suntuaria- aumentan los riesgos de quedar inmerso en hechos que involucran muertes y violencia. Es evidente que un error de quien carga armas causa un gran daño. Además las condiciones de sentirse vulnerable, amenazado, en estado de zozobra por la posibilidad de un combate, aumenta la posibilidad de que se cometan esas fallas. Esos riesgos que asumen a nombre de la Nación, deben generarles unas correlativas garantías. La Nación tiene que aportarles respaldo, pues es ella, y no los militares quienes se benefician de esa actividad.

Lo cierto es que los militares sienten que existe una guerra jurídica en su contra, y que la están perdiendo. Para mostrarlo señalan que hay más militares presos que paramilitares y guerrilleros. Así también, relucen las sentencias de jueces que les niegan cualquier beneficio a los militares aduciendo la peligrosidad del sujeto, que se demuestra con la lista de cursos de combate y de condecoraciones. Se los acusa de ser máquinas de matar que no pueden gozar de los beneficios que se les dan a las personas ordinarias. Otras donde los jueces desfogan sus prejuicios contra el Ejército al que califican, sin miramientos, de ladrones y asesinos. Casos como los de Plazas Vega, donde el Magistrado encargado tomó tiempo exclusivo para estudiar el proceso, y luego de un año de estudio, concluyó que era inocente. Los otros, sin haber estudiado el caso, negaron la ponencia y en pocas semanas lo condenaron. Cabe resaltar además que uno de esos magistrados había militado en la política de izquierda y había sido derrotado hacia poco tiempo en las urnas.

Más aún, la Justicia ordinaria tampoco ha sido eficiente. No hay casi sentencias, los procesos se dilatan mientras los militares siguen detenidos, aún con los términos vencidos, con recortes en sus sueldos que les impiden mantener a sus familias. Pasan militantes de los partidos de izquierda a visitarlos para ofrecerles beneficios si acusan a sus superiores –en especial a aquellos con reconocida trayectoria en el combate.

Aunque otros sostienen que no existe la guerra jurídica, lo cierto es que la Fuerza así lo siente, y para mantener su ánimo es fundamental darles garantías. Las Fuerzas son las primeras en querer evitar la impunidad, pues no existe en ellas una agenda criminal. Hay fallas, errores, casos aislados; que las propias fuerzas han venido corrigiendo. Han demostrado de manera constante su compromiso por mejorar, proteger los derechos humanos, y dar la guerra cumpliendo todos los preceptos de la ley y de los códigos de honor que los inspiran.

http://www.elpais.com.co/elpais/opinion/columna/paloma-valencia-laserna/fuero-militar

domingo, 18 de noviembre de 2012

¿Debate político o jurídico?

La sociedad establece los criterios para priorizar unos derechos sobre otros. En ocasiones esta jerarquía aparece fácilmente; otras es difícil, la complejidad de las situaciones y las tradiciones enredan los desenlaces. No hay respuesta acertada o incorrecta, depende de las realidades concretas del caso y los momentos históricos y sociales; es la esencia del quehacer político, de la cultura.
Paloma Valencia Laserna

Hoy, los enemigos políticos de Uribe pretenden darles credibilidad a los grandes delincuentes cuando aquellos atacan al expresidente. Se trata de denuncias imprecisas, difusas, sin fechas, sin evidencias, impulsadas por feroces narcoterroristas y sus asociados. No se detiene el debate a considerar que tales denuncias son previsibles; los paras no quedaron contentos con el resultado de la negociación. Los líderes paramilitares están presos en los Estados Unidos porque consideraron ilimitada la generosidad de la sociedad al ofrecerles un proceso de negociación. No consideran sus faltas como la causa directa de sus circunstancias actuales, sino que lo atribuyen a un engaño del Estado.

Se deja también por fuera del debate la trayectoria del expresidente: Uribe fue firme con el combate contra los paras, fue generoso en su reinserción, y fue implacable cuando fallaron a la confianza que aquel proceso exigía: los envió a las cárceles estadounidenses. No se puede decir lo mismo de muchos de nuestros exgobernantes –hoy asiduos a la crítica– que fueron endebles con las extradiciones, laxos con la persecución del crimen, incluso casi ignoraron la existencia de los grupos al margen de la ley, lo que casi llevó a la disolución de Colombia. Parece a veces como si el surgimiento del paramilitarismo hubiera sucedido de espaldas al país, que no hubiera habido entonces ni presidentes, ni ministros de Defensa.

Era fundamental que la negociación protegiera el derecho de las víctimas al reconocimiento y a la verdad, para lo cual era necesario darles micrófonos a los paras. Pero resulta abusivo que los opositores políticos usen lo instituido para las víctimas como un arma para desacreditar al expresidente. Su buen nombre también es un derecho, que merece respeto y límites.

No sólo se violenta el derecho al buen nombre del expresidente al pasar por alto su trayectoria y sus logros, para darles mayor credibilidad a los hampones, sino que se lesiona la institucionalidad. El debate político tiene su escenario natural en las elecciones y la contienda de ideas. Admite las sugerencias y puede exigir responsabilidades políticas por hechos que no necesitan ser probados; pero cuando aquellos hechos son delitos, el debate se desborda la política y debe ser llevado con toda rigurosidad ante los jueces. Este exige denuncias concretas: circunstancias de modo, tiempo y lugar, para que la defensa sea posible. Si esas denuncias existen, que se hagan.

Colombia transita peligrosamente a confundir el debate político con el debate jurídico. Es inaceptable que la oposición política pretenda convertir las calumniosas insinuaciones de los hampones en pruebas de delitos para obtener los réditos políticos que no obtienen en las urnas.



Paloma Valencia Laserna
Elespectador.com

sábado, 17 de noviembre de 2012

De Marx a Ratzinger. El manifiesto del giro



No es solamente el Atrio de los Gentiles. En la frontera entre la fe y la no-fe ha retornado la hora de las conversiones. Y de "una nueva alianza", con Benedicto XVI como faro

por Sandro Magister

ROMA, 16 de noviembre de 2012 – Mientras se suceden una tras otra las jornadas del "Atrio de los Gentiles" organizadas por el cardenal Gianfranco Ravasi, presidente del Pontificio Consejo para la Cultura, otras cosas llamativas acontecen en los límites entre la fe y la no-fe.

Apenas constituyen noticia. Son poco espectaculares, pero son incisivas y atractivas. No se limitan a mostrar las opiniones de los más famosos portavoces de la cultura de este tiempo, venerados y no molestados. Ponen seriamente en juego las posiciones de cada uno, activan cursos reales de investigación, no temen a la palabra "conversión".

¿Una prueba de ello? En TV 2000, el canal de propiedad de los obispos italianos, está registrando un número cada vez mayor de oyentes en una transmisión que lleva por título "La svolta" (El giro), que en cada emisión presenta a un convertido, quien ha llegado a la fe cristiana desde las procedencias más diversas.

En la Iglesia Católica, los convertidos han desempeñado un rol de primera importancia entre el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. Pero luego ha caído el silencio sobre las conversiones. Éstas se han convertido en un tema tabú que hay que ocultar. El programa televisivo "La svolta" marca una real recuperación de la atención. En él, los convertidos entrevistados son los italianos Pietro Barcellona, filósofo del Derecho, Giovanni Lindo Ferretti, cantautor, Cristina Alfano, cantante lírica, Guido Chiesa, director de cine, Claudia Koll, actriz; los franceses Jean-Claude Guillebaud, periodista, Fabrice Hadjadj, filósofo, François Taillandier, escritor, Patrick Kéchichian, crítico literario, Claire Gibault, directora de orquesta; la alemana Gabriele Kuby, socióloga; el inglés Alister McGrath, teólogo; el japonés Etsuro Sotoo, escultor; la rusa Tatiana Goritcheva.

Uno de estos convertidos, Pietro Barcellona, es también el autor, junto a otros tres pensadores post-marxistas, de un manifiesto sobre "la emergencia antropológica", el cual ha asombrado mucho.

Y hay un segundo hecho notable. Los otros tres autores del manifiesto son los profesores Giuseppe Vacca, historiador, Mario Tronti, filósofo y politólogo, y Paolo Sorbi, sociólogo. Éste último es católico, los otros dos no. Los cuatro han militado en el Partido Comunista y hoy forman parte del Partido Democrático, el principal partido de la izquierda italiana. Vacca es director del Instituto Gramsci. Tronti es presidente del Centro para la Reforma del Estado y ha sido el máximo teórico italiano del operaísmo (movimiento marxista heterodoxo), pero siempre ha mostrado también un marcado interés por la teología política de Carl Schmitt y ha frecuentado el cenáculo intelectual de la revista católica "Bailamme" y el monasterio camaldulense de Monte Giove.

A los cuatro le ha sido aplicado el calificativo de "marxistas ratzingerianos".

En efecto, su manifiesto es una explícita declaración de aprecio de la visión del papa Benedicto XVI.

Dice Tronti:

"La lectura habitual según la cual sería un pontificado 'conservador' constituye una completa tergiversación del Papa teólogo. En Joseph Ratzinger es central la necesidad de la dimensión pública de la experiencia de fe. En vez de contentarse con lugares comunes, las culturas de la izquierda deberían más bien ascender a este nivel y aceptar la comparación en el terreno de los 'principios irrenunciables'. Cualquier experimento de transformación de la realidad no puede prescindir del elemento espiritual presente en cada ser humano. Existe un vínculo muy íntimo entre trascendencia y revolución".

Tronti ha pronunciado estas palabras en una entrevista publicada el 31 de octubre en "Avvenire", el diario de la Conferencia Episcopal Italiana, diario que en estas semanas está dedicando una página a cada uno de los cuatro autores del manifiesto, para compararlos con un intelectual católico.

Pero se dice que los cuatro eligieron "Avvenire" también para hacer público su manifiesto, hace poco más de un año, el 16 de octubre de 2011.

El manifiesto – que este año se ha vuelto a publicar en un libro con catorce notas de comentario de otros tantos autores – tiene la forma de una carta abierta dirigida a la izquierda.

Lleva como título: "Emergencia antropológica. Para una nueva alianza entre creyentes y no-creyentes".

Éste es su comienzo:

"La manipulación de la vida, originada por los desarrollos de la técnica y de la violencia presente en los procesos de globalización a causa de la ausencia de un nuevo ordenamiento internacional, nos pone frente a una inédita emergencia antropológica. Nos parece que ella es la manifestación más grave y al mismo tiempo la raíz más profunda de la crisis que padece la democracia. Surgen desafíos que exigen una nueva alianza entre hombres y mujeres, creyentes y no-creyentes, religiones y política".

En la introducción al libro, los cuatro autores reconocen que "el pasaje más criticado de nuestra carta es aquél en el que se habla de 'libertad y dignidad de la persona humana desde su concepción'".

Ellos responden de este modo a las críticas:

"Nuestra carta está orientada hacia una única finalidad: participar en la afirmación de un humanismo compartido. ¿Cuál puede ser el 'punto de unión' entre creyentes y no-creyentes para definir el valor de la vida? Nos parece que podemos decir que una vida que nace representa un valor en sí mismo desde su concepción, por la responsabilidad que confiere a cada individuo adulto de la comunidad de acogerla, tutelarla, educarla, seguirla con amor y cuidar de ella hasta que llegue a su fin. Quien acepta este criterio no se cansará de reconocer que - se trate de la concepción, del embrión o de una vida ya formada - no puede haber diferencia de valor en el modo de comportarse frente a ella".

Los "marxistas ratzingerianos" le imputan a la izquierda italiana y occidental haber cedido a "culturas falsamente libertarias, para las cuales no existe otro derecho que no sea el derecho del individuo".

Para reconstruir los fundamentos de la comunidad humana, los cuatro señalan entonces al interlocutor decisivo con el que la izquierda debería examinarse, no con cualquier teólogo "fronterizo" sino con Benedicto XVI, es decir, con la expresión más elevada y notable de la visión católica, en particular en "dos temas fundamentales de su magisterio: el rechazo del relativismo ético y el concepto de valores no negociables".

Con este objetivo, los autores del manifiesto ya han anunciado que organizarán en el 2013 un gran congreso precisamente sobre la visión antropológica de Benedicto XVI, con la presencia de pensadores creyentes y no-creyentes.

http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/1350361?sp=y

jueves, 1 de noviembre de 2012

Entrevista sobre el aborto con el Dr. Gabriel Mora-Restrepo, experto en Derecho Constitucional en Colombia

El Dr. Mora explica amplia y detalladamente la actuación de la Corte Constitucional en los últimos años desde que decidiera despenalizar el aborto en Colombia en tres casos.
Precisa que no existe el derecho de las mujeres a esta práctica y desenmascara las maniobras del alto tribunal y del lobby abortista, liderado por la abogada Mónica Roa y al que se ha sumado el sacerdote jesuita Carlos Novoa, que ataca al Procurador General de la Nación, Alejandro Ordóñez Maldonado, por su postura pro-vida y acorde a la Constitución de 1991.
El Dr. Mora es director de la maestría en Derecho Constitucional de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de La Sábana en Bogotá (Colombia). Editor de Díkaion-Revista de Fundamentación Jurídica.
1.- ¿Lo hecho por el Procurador efectivamente, como dijo en la conferencia de prensa del 19 de septiembre, responde adecuadamente a la orden de la Corte Constitucional?
Antes que nada quisiera precisar que este caso es bien paradójico. Se ordena al Procurador y a las procuradoras delegadas a rectificar informaciones que han dado, y sin embargo frente a dichas informaciones no hay ni puede haber tacha alguna de falta de veracidad. Veamos unos ejemplos.
Le ordenan decir que en Colombia hay un derecho fundamental al aborto; pero eso no es cierto. Lo que hay es una despenalización del aborto en tres circunstancias específicas, según la sentencia C-355 de 2006. El enredo de este asunto se da posteriormente a dicha sentencia. Y lo hace la misma Sala que ahora le ordena rectificar esa información.
Mire esto que es central: esa Sala compuesta de tres magistrados resolvió en el 2010 (sentencia T-585) que era innegable que en Colombia existía un derecho fundamental al aborto desde el 2006. Utilizó esa expresión: que resulta “innegable”. Y para probarlo resolvió acudir al apartado 7 de la sentencia de 2006 que habla sobre los derechos sexuales y reproductivos. Pero si uno se va a ese apartado 7, se da cuenta que la Corte no dijo que en virtud de los derechos reproductivos había un supuesto “derecho a la interrupción voluntaria del embarazo”, sino todo lo contrario. Habló de la importancia de los derechos sexuales y reproductivos, pero nunca incluyó en ellos ese supuesto derecho. Incluso concluyó el apartado 7 de forma contraria.
La Corte del 2006 dice textualmente que “de las normas constitucionales e internacionales [sobre derechos sexuales y reproductivos] no se deduce un mandato de despenalización del aborto ni una prohibición a los legisladores nacionales para adoptar normas penales en este ámbito”. Tan cierto es esto que la Corte tiene que transitar en el 2006 por otras vías para llegar a la despenalización. La expresión, por tanto, “no se deduce un mandato de despenalización del aborto” desde la figura de los derechos reproductivos de la mujer, fue cambiada por el juez del 2010 por la expresión “resulta innegable” que se ha creado el derecho fundamental de la mujer para abortar. Y todos sabemos que una cosa es “despenalizar” y otra muy diferente crear un derecho fundamental.
Lo que la Procuraduría hizo en este punto fue precisamente llamar la atención sobre las campañas masivas de promoción de un supuesto derecho fundamental al aborto, inexistente en el régimen constitucional colombiano.
Otro de los ejemplos tiene que ver con la píldora del día después o anticoncepción oral de emergencia. La Procuraduría menciona sobre sus eventuales efectos abortivos y por lo tanto sobre los peligros de un uso indiscriminado de la misma. Es decir, que la píldora puede causar abortos por fuera de las causales despenalizadas por la sentencia C-355.
Esto le choca a los tres magistrados que imparten la orden al Procurador. Y lo contrarrestan diciendo que ya está probado científicamente –aluden a una nota descriptiva de la OMS de 2005– que esa píldora no tiene efecto abortivo sino solo anticonceptivo y, agregan, que es “incuestionable” que además ¡no es abortiva porque ya hay una sentencia del Consejo de Estado que así lo dice! (sic.).
Sin embargo, si uno se va al ámbito de la ciencia médica se da cuenta de las polémicas existentes alrededor de este punto y los argumentos tan serios que descalifican a la OMS sobre el uso tan amplio del levonorgestrel. Se da uno cuenta de cómo existe una “literatura científica” que afirma el carácter no abortivo de la píldora en el entendido de que un embarazo comienza desde la implantación y no desde la fecundación. Se da uno cuenta que las investigaciones sobre el levonorgestrel están diseñadas para estudiar el efecto anti-ovulatorio y no el posible efecto abortivo, y por tanto no descartan del todo lo que se postula por la fisiopatología (es decir que una dosis alta de progestageno altera las proteínas del endometrio y por tanto seguramente produce abortos cuando el levonorgestrel falla en su función de impedir la ovulación o cuando se da después de que haya ocurrido la ovulación).
Hay una réplica de un grupo de investigación internacional a una investigación de un grupo de científicos chilenos en donde se muestra precisamente de las pocas pruebas existentes sobre casos en que hay ovulación pero no fertilización (véase Contraception 83 (2011) 184-188). También están los conceptos de la prestigiosa AAPLOG que advierten, entre otras cosas, de las disputas entre científicos y cómo algunos manipulan u omiten datos sobre las píldoras del día después, y cuál es, por si fuera poco, el margen de ganancias en un negocio de millones de dólares como lo es el aborto. Lo mismo cabe decir sobre el misoprostol y la mifepristona, que es otro de los temas debatidos en la sentencia.
Y acá los resultados científicos son todavía más contundentes, respecto de su uso indicado y de los posibles abusos del mismo, por sus efectos abortivos en feto vivo y la amplia documentación sobre las altas tasas de complicaciones al respecto. Apenas hace unos días apareció justamente un estudio en Sri Lanka donde se confirman estos resultados (véase http://www.c-fam.org/fridayfax/espanol/9314/drogas-abortivas-asociadas-a-muertes-maternas-en-el-mundo-en-desarrollo.html). Entonces, lo que acaba de hacer la Corte en la sentencia de hace unos días contra el Procurador es nada menos que erigirse en una absoluta autoridad científica, pero desconociendo, en un tema tan grave como la vida humana, los datos reales de la discusión.
El otro ejemplo es la orden que la Corte le da a la Procuraduría para que elimine una directriz sobre objeción de conciencia institucional. El punto es crucial y yo he llamado la atención sobre el mismo desde hace años. Lo explico: la Corte resolvió indebidamente en el 2006 que no había objeción de conciencia institucional en los casos de aborto despenalizado.
Para un público que no ha seguido de cerca la jurisprudencia de la Corte Constitucional de Colombia, puede ser útil contarle que la Corte introdujo los dos únicos párrafos que hablan sobre objeción al momento de redactar el fallo, es decir, con posterioridad a la discusión del problema por TODOS los magistrados.
Déjeme insistir en este punto: la Corte no discutió nunca sobre la objeción de conciencia en el fallo. Pero después de la discusión, antes de dar a conocer el escrito de la sentencia (más o menos cuatro meses transcurrió entre la decisión y el conocimiento público de la sentencia), se presentaron objeciones de conciencia de algunos médicos y al menos un juez de la República.
¿Qué hizo la Corte? Asombrosamente resolvió incluir dos “parrafitos” cuando redactó la sentencia. Es como si se hubiese percatado, por decirlo así, de que su despenalización se iba a caer en la práctica porque se venía una avalancha de objeciones. Yo he dicho que este párrafo es tramposo. Un juez colegial no puede decir que en Colombia hay objeción de conciencia sin que previamente haya discutido el punto con otros colegas en la respectiva Sala de decisión. Y los jueces que no estuvieron de acuerdo con la despenalización del aborto y que salvaron el voto manifestaron precisamente este punto: que nunca discutieron en Sala Plena sobre objeción de conciencia. Que nunca estuvo el tema en el orden del día.
El punto que sigue es igual de asombroso: a pesar de esta evidencia, años después la misma Sala de revisión de tutela que hoy le da las órdenes al Procurador –vaya usted a saber por qué se trata siempre del mismo magistrado en todas las sentencias de aborto–, sin mayores apuros dijo en 2009 (T-388) que resultaba claro que en 2006 la Corte prohibió la objeción de conciencia institucional en caso de aborto. Y en su lógica jurídica –que sólo es suya– le ordena ahora al Procurador en la reciente sentencia (y fue ponente el mismo magistrado de siempre) que modifique unas circulares sobre objeción de conciencia.

2.- ¿Las declaraciones del Procurador respecto al aborto alguna vez han sido contrarias a la Constitución?
A la pregunta de si el Procurador ha contrariado la Constitución en el tema de aborto la respuesta contundente es No. Uno acá también puede discutir mucho sobre la sentencia del 2006 y el carácter tan contrario de esa sentencia al espíritu, tanto de la Constitución, de la propia Asamblea Constituyente que hizo la carta de 1991, como de la propia jurisprudencia de la Corte Constitucional anterior a 2006, tan abiertamente respetuosos y respetuosas de la vida humana del no nacido.
Sobre esto último, no se nos puede olvidar que antes de 2006 se pueden encontrar más de cien sentencias que favorecen la vida del nasciturus o niño por nacer. Colombia es un país pro-vida, de eso no le quepa duda. Sólo que, en 2006, con la llegada de nuevos magistrados –y también las presiones que todos sabemos existen en el mundo de las multinacionales que hay detrás, manejando intereses económicos, y de la agenda aborto que se ha colado en organismos internacionales– se dieron las casualidades nefastas y apareció entonces la despenalización.
Lo más nefasto, sin embargo, estaba por ocurrir, y fue la llegada de Humberto Sierra Porto a la Corte Constitucional de Colombia. Este juez ha dicho cosas como estas: que en Colombia el aborto no tiene límites temporales, porque la sentencia de 2006 guardó silencio al respecto. Esto lo dijo en la sentencia T-841 de 2011, que fue dada a conocer al público en febrero de 2012.

De dónde sacó eso es claro: de su obsesión para que exista un derecho absoluto o casi absoluto al aborto. Y lo dice con la aprobación o el silencio de sus colegas.
Fíjese que en esa sentencia dijo también que siempre debe primar el “deseo” de la mujer para practicarse un aborto. Es decir, que acá en Colombia –contrario a lo dicho en la sentencia de 2006 que jamás habló de “deseos” – tanto los jueces en los procesos de tutela sobre aborto, como los médicos al momento de dictaminarlo, tienen que tomar entre sus valoraciones el “deseo” de la mujer. Y no lo dice meramente de “pasada”. Lo dice enfáticamente: “en todo caso deberá tomarse el deseo de la mujer gestante”.
El Procurador había ya llamado la atención de este punto, sobre cómo “el deseo” se ha transformado para algunos magistrados en una nueva fuente de los derechos humanos. Y lo hizo tomando como mira otra sentencia del mismo Sierra Porto, del 2010 (T-585). Allí la Corte dice que tanto la opinión de la mujer gestante sobre su estado de salud, como su deseo de practicarse un aborto, deben ser tenidos en cuenta como parte de las causales para el aborto.
¿De dónde sacó esto Sierra Porto? Creo que no hay explicación distinta a la que ya dije: de su cabeza, solamente, de su interés porque en Colombia haya aborto libre. Este caso es bien interesante: fíjese que en el expediente no hay prueba alguna de que la mujer estaba legalmente protegida por alguna de las excepciones señaladas por la Corte en 2006.
Es más: todos los certificados médicos –que es un requisito para que proceda el aborto en este caso–, incluido el de Medicina Legal, que hacen la valoración de la embarazada, manifiestan que no hay riesgo de ningún tipo para su vida y su salud física o mental. Ningún riesgo. Pero a Sierra Porto le choca esto y entonces resolvió lo del deseo como fuente pretendidamente jurídica para el aborto. Y esa sentencia también es importante por esto: porque aparentemente la Corte dio una lectura (perdóneme que use esta expresión tan delicada, porque quizás debiera ser otra) distinta de una prueba documental.

Una doctora que atendió a la mujer expresó que nunca recibió de ella una solicitud de aborto, sino que encontró que no había sido valorada por un especialista en ginecología, y por eso consignó en su reporte “sin valoración ginecológica por consulta externa”. Sin embargo, la Corte escribe en la sentencia que esa médica había ordenado que a la paciente se le remitiera al “especialista en ginecología con indicación de aborto”.

Fíjese el punto que es muy delicado, porque la Corte pudo haber modificado la prueba. El Procurador habló de esto en el incidente de nulidad que le presentó a la Corte a raíz de esta sentencia, en diciembre de 2010. Dice el escrito que la Procuraduría se tomó el trabajo de llamar telefónicamente a la médica para corroborar los hechos. El Procurador obtiene la respuesta de esa médica en el sentido de que ella nunca recibió solicitud de aborto y, además, de que de su puño y letra nunca dijo “indicación de aborto”.

Para la Procuraduría –y creo que para cualquier persona con dos dedos de frente– esto pudo significar una “alteración de la prueba”, que hizo nada menos un juez de la Corte Constitucional, como expresamente lo dice el escrito del Procurador. Un juez alternando pruebas debe ser muy indicativo de que acá están ocurriendo cosas muy graves. ¿Quién, entonces, está violando la Constitución en los casos de aborto? Claramente no ha sido el Procurador.

3.- ¿El pedido de nulidad de la sentencia que ha presentado el Procurador debe proceder? ¿Por qué?

Sobre su pregunta acerca de si el incidente de nulidad que acaba de presentar el Procurador debe proceder, mi respuesta es, por un lado, un rotundo SÍ; pero, por otro lado, que no va a suceder, o que lastimosamente no va a prosperar. Ojalá me equivoque en esto, pero me apoyo en el incidente de nulidad que ya le comenté en relación con la T-585.

Las pruebas y razonamientos que hace el Procurador allí son contundentes. Ponen, a plena luz del día, los errores gravísimos de esa sentencia. Demuestra claramente la violación de esa Sala de tutelas del debido proceso. Muestra cómo esa Sala desconoce los precedentes anteriores; cómo creó “de la nada” un supuesto protocolo de diagnóstico rápido para agilizar trámites de aborto; cómo alteró los hechos; cómo se cometió un delito de aborto –porque la mujer finalmente terminó abortando por fuera del sistema de salud, o sea, ilegalmente, sin que la Corte haya dicho nada al respecto–.

En fin, a pesar de su claridad y contundencia, el incidente fue negado por la Corte. Y lo hizo de modo arrogante, porque en los puntos claves, uno esperaría que esa Corte afrontara lo dicho por el Procurador con contra-argumentos firmes, sólidos, probados, saturados, contrastados, como lo enseñan las reglas de la argumentación jurídica, y no mediante evasivas o mediante sus clichés de siempre: que el problema es que el Procurador piensa distinto.

Dice exactamente eso, en un punto que era clave dilucidar, pero que evadió diciendo que lo que sucede es que se trata de meras “inconformidades” del Procurador respecto de los argumentos de la Corte, o que son “apreciaciones propias del desacuerdo” que él tiene sobre el aborto. Yo creo que este tipo de salidas de la Corte, cada vez más recurrentes, son indicadores de que estamos en presencia de un juez que no quiere o que no sabe cómo enfrentar los cuestionamientos de fondo que le ha hecho el Procurador, porque sabe que sus decisiones se irían al piso.

Al final del día la Corte no probó ni demostró nunca ninguna de esas “inconformidades” del Procurador. Y también creo que estamos –como lo sostengo en un libro que publiqué en 2009– ante un juez constitucional arrogante, que impone su postura abortista por la fuerza meramente formal de sus sentencias, por el solo poder que ostenta como juez. Y esto es muy probablemente lo que vaya a pasar en este nuevo caso de la semana pasada.

Ojalá me equivoque, pero no veo a una Corte seria, juiciosa, estudiosa, compuesta por magistrados de lo que en otros tiempos la gente llamaba “juristas”, o “jueces de gran talante”, ni observo un liderazgo moral para que, en casos como estos, prevalezca la verdad y no meramente el interés personal de algunos jueces, o de grupos minoritarios, o de grandes multinacionales del negocio abortista. Salvo dos o tres excepciones, lo que hay en la Corte de hoy son una especie de “jueces de turno” que llegaron allí, entre otras cosas, con agendas debajo del brazo, una de las cuales es claramente la agenda del aborto.

4.- ¿No está usted de pronto siendo muy pesimista? ¿Qué tan sólidas son las pruebas aportadas por el Procurador en este nuevo caso?

Está bien. Puede que usted que tenga razón en que soy pesimista. Por eso quisiera equivocarme. Pero la realidad del “caso aborto”, desde el 2006, ha sido la misma: falacia tras falacia, se ocultan cosas, se usan pruebas a conveniencia, se inventan figuras, se agregan párrafos, se evaden premisas, se imponen órdenes sin sustento, y así sucesivamente. Es cierto que ahora Sierra Porto se fue de la Corte para ocupar el cargo de Juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, cosa terrible, por cierto.

Después de su paso por nuestra Corte, hay que decirle a los países de América que abran muy bien los ojos. Y quien lo reemplaza ahora es alguien de su círculo íntimo, su magistrado auxiliar, mientras el Congreso elige al reemplazo. Más allá de esto, es manifiesta esa combinación de formas de lucha de los abortistas del mundo, incluido los grupos que iniciaron esta tutela en Colombia. Ellos saben que el tema acá es quién tiene el poder para mandar. Y como la Corte se ha dado, ella misma, ese poder, están haciendo todo lo que está a su alcance para perpetuarse, a costa de lo que sea.

Mire usted eso de la combinación de formas de lucha, en relación con algo que cuenta la propia Procuraduría en este nuevo escrito de incidente, que presentó esta semana: que Mónica Roa, la persona que lidera este movimiento abortista, dio una conferencia en Estados Unidos en donde reconoce que no hay propiamente un derecho fundamental violado a amenazado por el Procurador (que es una causal de procedencia de la acción de tutela).
Esa señora dice –y esto no sólo lo cita el Procurador, textualmente, sino que además envía el video, la grabación, la traducción, el original, y hasta le corrige el inglés, etc. – que este caso contra el Procurador estuvo previamente planeado; que tuvieron que buscar 1200 mujeres que estuvieran dispuestas a ser demandantes; que las encontraron, las entrenaron, eligieron a cinco de ellas para ser portavoces; que prepararon videos “online” para explicarles el caso y por qué demandaban al Procurador. ¿Puede creerlo? Se orquestó una estrategia de litigio y la Corte, sin mayores apuros, no se tomó el trabajo de verificar qué tan cierto era que se había amenazado o violado esos supuestos derechos que se reclamaban.

Otros temas que llaman la atención del nuevo caso es que el Procurador, con prueba en mano, presentó dos intervenciones en este proceso, que no fueron tenidas en cuenta por la Corte, injustificadamente. Son intervenciones radicadas en la Corte, en los términos procesales, con los sellos respectivos, que misteriosamente la Corte no los menciona. Como tampoco menciona un tema ya legendario: de dónde sacó la Corte la idea de que los derechos reproductivos contienen un supuesto derecho al aborto, si en realidad nunca fue objeto de regulación en la sentencia de 2006. O su reiteración -nuevamente sin explicaciones serias- de la objeción de conciencia institucional, inventada en dos párrafos en esa misma decisión.

Fíjese este otro punto: en el proceso que culminó con la sentencia reciente se le dice a la Corte que una de las demandantes tiene interés directo en la comercialización del Postinor 2, la píldora de la anticoncepción oral de emergencia. ¿Sabe qué responde la Corte? Escuetamente, en tres líneas, que eso es irrelevante.

La Procuraduría, con razón, le cuestiona este punto durísimamente. Se trata del interés comercial del resultado del proceso sobre la base no comercial de los derechos humanos. En fin, mi pesimismo está en lo que la Procuraduría cuestiona duramente al final de su escrito: dice que la temática del aborto implica un juego de reglas distinto para conceder o negar la acción de tutela. Que en estos procesos se valoran las cosas de manera distinta. Que se decretan las órdenes con pruebas científicas cuestionadas y cuestionables. Y yo creo que esto ha sido bien calculado por el propio movimiento que lidera Mónica Roa.

Mire usted la conferencia que antes mencioné de esta señora es bien sugerente. Yo no conocía esa conferencia, si no fuera por este escrito del Procurador. Allí Mónica Roa habla de todas las estrategias que su movimiento ha usado para cambiar las reglas de aborto en Colombia; cómo han estudiado a sus adversarios; cómo han estudiado a los jueces; cómo se han concentrado en llegar a los jueces “neutros”, para influenciarlos; qué tipos de “casos” fueron usados para persuadirlos de la despenalización; cómo se han concentrado en los medios de comunicación y cómo tenían que “educar” a los periodistas para que dijeran cosas convenientes a su movimiento, etc.

Su estrategia ha sido, de eso no hay duda, exitosísima. Cuando dije antes que no veo jueces serios o estudiosos hoy en nuestra Corte, quiero también decir que lo que veo son jueces maleables, convencibles, medio atontados en la mitad de este juego de estrategias de esa organización y del eco que tienen sus propuestas en los medios de comunicación de Colombia. Se han combinado ciertamente formas de lucha en la que jueces y periodistas han caído en la trampa.

5. ¿Qué sigue de todo esto?

Hay varias cosas que Mónica Roa no calculó en su estrategia. Que la gente en Colombia no está con ella. Que la gente en Colombia ha empezado a despertarse. A darse cuenta del engaño. Tampoco calculó que sus acciones y las de la Corte han generado movimientos espontáneos de millones de personas. Recuerde usted que se recolectaron más de cinco millones de firmas hace poco para cambiar la Constitución y prohibir el aborto, que en mala hora unos congresistas desecharon. Ya quisiera esta señora tener siquiera una cuarta parte de esta cifra. Y mire que esa iniciativa no sólo fue firmada en Iglesias, como a veces se dice. Se firmó en semáforos, en centros comerciales, en universidades, en colegios, en reuniones de padres de familia, en conciertos.

Recuerde usted los diferentes “plantones” a favor de la vida y a favor del aborto que se han hecho en Colombia en los últimos años: en aquellos, multitudinarias manifestaciones, gente alegre, niños, ancianos, mamás, papás, políticos, deportistas, actores, actrices, jóvenes por todos lados, vestidos de blanco, cantando. En los que ellos convocan, no les van más de uno o dos centenares, y siempre están tristes, o con rabia, voltean la cara, insultan, se burlan, se desvisten para llamar la atención, se disfrazan.

Hace poco veía una nota en Estados Unidos sobre esto mismo, con las fotos respectivas y por supuesto patéticas. Y mire usted que tampoco ha calculado que cada vez en el mundo hay mayor credibilidad a la postura pro-vida. Una de sus estrategias, muy común en Colombia, es atacar a la Iglesia o a pensar que sólo los católicos y cristianos son pro-vida. ¡Yo he conocido grupos de ateos pro-vida! He conocido a varios de sus integrantes. Esto lo saben Mónica Roa y sus seguidores, pero nunca lo dicen. Prefieren seguir explotando la idea de que sólo los que creen en Dios o la Iglesia o los católicos son pro-vida.

No calculó que la embriología de los últimos veintitantos años ha sido definitiva. Hay centenares de personas que se pasan, año tras año, del activismo pro-aborto a la defensa irrestricta de la vida. Más médicos que practicaban abortos, y salen a la esfera pública a pedir perdón y contar la verdad: acá se matan seres humanos.

Cada vez hay más restricciones al aborto, mire usted el informe Guttmacher de comienzo de año, que hace seguimiento y muestra cómo casi el 70% de las regulaciones sobre salud sexual el año pasado, en sólo Estados Unidos, es restrictiva de aborto. Y como la verdad siempre será más fuerte que Mónica Roa, ella terminará perdiendo. En un año, o en veinte o en cien. Es la ley de la vida. Siempre lo ha sido: la verdad y el bien y la vida son más fuertes. Mire usted cómo empiezan a aparecer estudios –como en Chile o Irlanda– en donde no hay abortos legales y hay tasa de mortalidad de mujeres por embarazos casi en cero.

Acá tenemos que hacer ese “Muro Blackmun”, como existe en Estados Unidos, para ir recogiendo, con nombre propio, la historia médica de cada una de las mujeres que mueren por causa de los abortos “legales”. Las secuelas psicológicas que han padecido, también con nombre propio. Uno a uno hay que ir desmontando las frases, los encubrimientos, las cifras, los estudios de estos movimientos como el de Roa, para ir cambiando las coordenadas jurídicas y políticas de nuestros países.

Una acción urgente es empezar a pensar distinto cuando vayamos a elegir congresistas y Presidente: no es que haya que votar simplemente pro-vida. Hay que votar por lo que haya de verdad y votar en contra por lo que haya de falaz, de mentiroso, de oscuro, de estratégico, de engañoso. Y todo esto resume el movimiento de Roa y de muchos políticos partidarios del aborto.

Hay algo también que debemos reconocer: el movimiento pro-vida en Colombia, siendo tan grande en número, está desarticulado. Parece a veces dormido, no hay cohesión, más allá de “momentos” como el del Procurador. Estoy hay que repensarlo. Hay que mirar por ejemplo a España y el movimiento Hazte-Oír, que lidera Ignacio Arsuaga. Es fuertísimo. Es ejemplar. O el de Lila Rose con LiveAction en Estados Unidos: una joven que ha descubierto cualquier cantidad de cosas ilegales de las clínicas abortistas en Estados Unidos, muchas de las cuales han cerrado.
En fin, déjeme terminar con esto: Mónica Roa y Humberto Sierra nos han ayudado mucho en este proceso. En este despertar y repensar las cosas.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Más mordazas a la prensa en Ecuador

Por: Jose Jaime Uscateguui
La expansión del socialismo con visos autoritarios es una problemática creciente en América Latina. Por esta razón, y como parte de su campaña "Comprometidos con la Libertad", la Unión Democrática Internacional de Jóvenes (IYDU por sus siglas en inglés) hace un seguimiento permanente a los acontecimientos en la región.

La libertad de prensa es un componente esencial de la democracia. Esta libertad existe para dotar de voz a la sociedad y habilitar a los ciudadanos para informar, comunicar y difundir sus ideas, de forma abierta y sin restricciones propias de gobiernos autoritarios. La posibilidad de informar libremente también eleva la consciencia social, la rendición de cuentas y la transparencia de los asuntos públicos.

Las restricciones a la libertad de prensa son una problemática cada vez más palpable en Ecuador. Desde que el presidente Rafael Correa asumió el gobierno en 2007, su intención de aferrarse al poder lo ha llevado a introducir varias enmiendas constitucionales que hoy lo autorizan a gobernar hasta por lo menos 2017.

Los medios independientes en Ecuador han sido abiertos críticos de estas reformas y, por lo tanto, han entrado en conflicto directo con Correa, quien ha optado por silenciarlos a través de leyes y otras medidas legales que, a todas luces, limitan y constriñen la libertad de expresión.

Correa ha promovido activamente sentimientos de rechazo y desconfianza hacia los periodistas, valiéndose de comentarios y pronunciamientos que denigran la profesión. Bajo su mandato, un número significativo de periódicos, programadoras de televisión y estaciones de radio han sido allanadas o clausuradas.

Uno de los incidentes más notorios fue la demanda legal de Correa contra uno de los principales periódicos de oposición - 'El Universo' - tras una columna de opinión en la que se tildó al gobernante de "dictador" y se le acusó de crímenes de lesa humanidad, al permitir que sus tropas dispararan contra un hospital civil durante una revuelta policial en 2010. El autor de la columna, así como las directivas del periódico, fueron sentenciados por la justicia ecuatoriana a 3 años de prisión y una multa de 42 millones de dólares. Al final, Correa perdonó la sanción y los demandados se vieron a obligados a solicitar asilo en Panamá.

Más recientemente, el gobierno de Correa promovió un nuevo código electoral que prohíbe imprimir o televisar contenidos que favorezcan a determinado candidato en desarrollo de la contienda electoral. Así mismo, Correa instruyó personalmente a sus ministros para que eviten dar entrevistas a medios privados, al tiempo que está considerando crear un organismo público, adscrito a la Presidencia de la República, que controle la prensa independiente. Los periodistas en Ecuador han manifestado su rechazo a estas medidas por considerar que criminalizan su profesión y los inhabilita para hacer escrutinio público a las actuaciones del gobierno.

Como un acto contradictorio, en el último mes, Correa ofreció asilo político al fundador de WikiLeaks, Julian Assange. Esto indica que al Presidente sólo le interesa proteger la libertad de expresión, cuando se trata de periodistas extranjeros no opositores a su régimen.

El pasado mes de mayo, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU oficializó serias recomendaciones al gobierno Correa, solicitándole urgentemente el cese de toda acción hostil contra la prensa y el restablecimiento de la libertad expresión.

Considerando que la libertad de prensa continúa siendo amenazada y violentada en Ecuador, la IYDU hace un llamado a la comunidad internacional para que asuma una posición firme frente a esta grave situación y se asegure de que el gobierno ecuatoriano implemente las recomendaciones expresadas por el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas.


http://voces.huffingtonpost.com/jose-uscategui/censura-prensa-ecuador_b_1959545.html?utm_hp_ref=tw

lunes, 29 de octubre de 2012

DISCURSO DE ÁLVARO URIBE EN LA ASAMBLEA DE LA U



octubre 28, 2012 por Ricardo Puentes Melo


Discurso de Álvaro Uribe en la asamblea de la U


Álvaro Uribe Vélez en su discurso ante la asamblea del Partido de la U, eel 28 de octubre de 2012

Muy estimados integrantes de esta asamblea y compatriotas:


Diego Piñeros fue secuestrado en el Meta el 17 de Octubre por el grupo terrorista de la Farc.


“Paguen la extorsión que después será peor”, es la conminación de los terroristas de la Farc, que están de regreso a la Cordillera Central vallecaucana.

Los saludo con la mayor consideración. Celebro que se reúnan hoy en varias ciudades colombianas y agradezco el espacio que me ofrecen para dirigir estas palabras. Atenderé gustoso, con la venia de sus directivas, cualquier pregunta que quieran formular u objeciones a las tesis que he venido expresando.

 
Durante mucho tiempo, un sector grande de la ciudadanía, creyó que la violencia sería insuperable. Por temor, o por prejuicios políticos e intelectuales, consideraban que la seguridad no era una categoría predicable y menos, alcanzable. Sin embargo, el sacrificio de las Fuerzas Armadas y de millones de colombianos demostró que podíamos ser una nación segura, en el disfrute de las libertades democráticas. También mostró que la seguridad, por su impacto en la inversión, es una fuente de recursos para avanzar en cohesión social, que es el fin principal de Estado, cuyos resultados pueden validar o deslegitimar la seguridad y la inversión como políticas públicas.

 
Nunca hemos presumido que los dos gobiernos que concluyeron en agosto de 2010 hubieran resuelto de manera definitiva la violencia u otro de los graves problemas que nos afectan, pero, la nación consideraba que íbamos por buen camino, así lo manifestaron los resultados de las elecciones de aquel año. La mirada escéptica de muchos se había transformado en rostro de confianza. Ya había más equipajes de nuevos profesionales regresando al país, que venta de tiquetes a personas urgidas por ir a refugiarse al extranjero.


El diálogo con los colombianos de las grandes ciudades, de municipios y de la ruralidad, me indica que la seguridad se ha deteriorado. Aquí en Bogotá, la Farc ordena a comerciantes acudir a Granada, Meta, para pagar una nueva modalidad de extorsión que el cinismo terrorista denomina “Impuesto de Paz”. Algo parecido le ocurre a pequeños productores de leche del norte de Antioquia, obligados a entregarle al grupo terrorista 20 pesos por litro. El ELN se atreve a expedir certificados de Paz y Salvo, que circulan entre los habitantes de Arauca.

Mientras familiares de secuestrados y desaparecidos continúan reclamando a sus seres queridos, voces del Gobierno avalan el engaño terrorista que afirma no estar secuestrando. ¿Y por qué dar crédito a esta afirmación de quienes siempre han negado los miles de secuestros que han cometido?

El terrorismo es experto en engañar ante los micrófonos y la televisión. Tratan de esconder el secuestro, delito más visible y escandaloso, y acrecientan la extorsión, delito menos visible, disimulable, y la cobran con explosivos, como periódicamente sucede en Ibagué, Neiva y en el Catatumbo. Esta práctica la asimila el crimen organizado, las Bacrim, que entre ellas, también con la Farc y el Eln, se dividen territorios, trazan fronteras invisibles, disminuyen el asesinato para no llamar la atención, poco a poco desplazan al Estado y se imponen con extorsión. Los ataques terroristas recientes en Santa Marta, Barranquilla y San José del Guaviare, eran previsibles dado el aumento de la criminalidad.

Regresamos a los tiempos del Caguán

El incremento de la inseguridad es una amenaza en el mediano plazo para los avances productivos y de empleo.
Logramos revertir la declinación de petróleo, pero en los últimos meses, la curva de incremento se ha detenido por acción de la violencia, lo que pone en riesgo la meta anunciada por el Gobierno de llegar a dos millones de barriles al día. Solamente Interconexión Eléctrica, ISA, en lo corrido de 2012, ha sufrido destrucción de torres de transmisión, en número comparable con 2002. En los ocho años anteriores el Catatumbo sustituyó 15 mil hectáreas de coca por igual número en palma africana, sin afectar propiedad campesina de la tierra; ahora el terrorismo destruye infraestructura para forzar el regreso a la ilegalidad.

Los últimos dos años han hecho pensar a muchos colombianos que el Gobierno ha mostrado mayor interés en dialogar con el terrorismo que en la seguridad. Parecería ser que los golpes a cabecillas han sido más el fruto de la voluntad de las Fuerzas Armadas que de la determinación política oficial. A la queja ciudadana, hasta hace poco, se le trataba como percepción equivocada.

 
Diálogo con terroristas. Y entonces formulo estos interrogantes para la reflexión pública:

¿Por qué buscar el diálogo con el terrorismo al costo de descuidar la seguridad?

Ha habido una agenda de construcción de confianza con el terrorismo que ha coincidido con el descuido de la seguridad: para complacer a la Farc se le reconoció como parte del conflicto, cuando en muchos países y en la conciencia colectiva de las mayorías colombianas, estaba señalada como terrorista. Se abandonó el proceso de denuncia ante la OEA sobre la existencia de las bases terroristas en Venezuela. En lugar de acusar la complicidad de Chávez con el crimen, se le convirtió en promotor de la paz. No se llevó a ratificación del Congreso el Acuerdo con los Estados Unidos para luchar contra el narcotráfico, que fue impulsado desde el Ministerio de Defensa.

 
Nuestro Gobierno introdujo el reconocimiento y reparación de las víctimas, como condición de paz, e implementó la reparación administrativa. En brusco giro a lo sostenido previamente por el Ministerio de Defensa, se aprovechó la ley de víctimas para igualar a los victimarios guerrilleros y paramilitares con los miembros de las Fuerzas Armadas. No se ha corregido el acuerdo con la Fiscalía, suscrito por nuestro Gobierno, para evitar el abuso interpretativo que debilita el fuero militar. A propósito del fuero militar, pedimos a los congresistas, que en el nuevo texto, se garantice que el primer conocimiento de la posible conducta criminal, esté a cargo de la Justicia Militar. Es necesario que revisen la lista de delitos excluidos para no hacer inoperante la nueva Norma Constitucional.

En la construcción de esa agenda de confianza con el terrorismo, se ha llegado al extremo injusto de condicionar al acuerdo con la guerrilla la solución jurídica a integrantes de las fuerzas armadas, presos o investigados, en clara ofensa a su honor. Esto, a sabiendas que hay alternativas jurídicas sin impunidad, como podría ser la excarcelación selectiva, sin levantar la condena, hasta su revisión por una nueva instancia judicial. Debe sentirse bien atendida la narco guerrilla y desmotivada la fuerza pública, al escuchar la propuesta oficial de la legalización de la droga.

Sobre las drogas e impunidad. Debemos recordar que Holanda ha cerrado más de 1.800 de los famosos coffee shops, tiendas de consumo legal de drogas alucinantes, porque padres de familia y vecinos han unido sus voces para exclamar, que la permisividad, antes que eliminar la violencia, generaliza el delito y derrumba las buenas costumbres. Pobladores de Portugal, horrorizados por la creciente llegada de turistas narco consumidores, piden retroceder la legalización, y eso que la legalización portuguesa no es como se le quiere publicitar, allá el consumo no es delito, -como tampoco lo es aquí-, pero se imponen sanciones como multas y retiro de la licencia de conducción de vehículos a consumidores que eludan las programas de rehabilitación.

Duele que la razonable Reforma Constitucional de 2009 sobre drogas, que ordena políticas de salud pública arrolladoras, tratamiento, hospitalización y nunca cárcel al consumidor, y que dispone cárcel para el narcotraficante y el distribuidor, no se haya desarrollado debidamente. Las drogas alienan al ser humano, lo esclavizan, es decir le usurpan su propia libertad; el elemento que lo distingue de los otros seres vivos. Al mirar los informes de policía sobre sicarios capturados después de perpetrar un crimen, el elemento común es que obran bajo el influjo de las drogas o en combinación con el alcohol.

En síntesis: ha habido mayor interés en congraciarse con la guerrilla como interlocutor, que en garantizar la seguridad a los ciudadanos y en la defensa efectiva de las fuerzas armadas. Acepto que nuestro Gobierno no construyó agenda de confianza con la Farc; como condición para el diálogo exigimos el cese de actividades criminales de la organización terrorista; y para un Acuerdo Humanitario requeríamos que quienes salieran de las cárceles se retiraran de Farc y se sometieran a la vigilancia de otro país o ingresaran al programa de reinserción. Nunca se removieron los inamovibles porque era prioritario proteger la seguridad de Colombia.

¿Por qué aceptar el diálogo sin que el terrorismo cese sus actividades criminales? Mientras la noticia internacional es el Las FARC siguen asesinando e hiriendo a nuestros militares

diálogo, los colombianos sufren extorsión y explosivos. El terrorismo asesina soldados y aplica “operación pistola” para matar policías. La vida de los soldados y policías debe estimarse tanto como la de los civiles. En una democracia, como la nuestra, no debe aceptarse la norma del derecho de guerra que protege al civil y convierte al uniformado en blanco legítimo. Las Fuerzas Armadas representan la nación y toman las armas en defensa de nuestra democracia. Visto el problema desde otro ángulo, también es una violación ética, que mientras cabecillas de la Farc se protegen en Oslo y en La Habana, los guerrilleros de base expongan sus vidas en Colombia por permanecer en el crimen. ¿Por qué ofrecer impunidad para conseguir la paz? El Marco Para la Paz permite que delitos atroces se queden sin investigar y admite la cesación de la acción penal, lo que equivale a amnistía e indulto, así el Gobierno persista en negarlo. Aquello provoca impunidad total. El balance entre paz y justicia exige un delicado equilibrio, están de por medio los derechos de las víctimas y la noción de la justicia que es la fundadora del Estado de Derecho. Aquel balance permite reducir penas, aún excarcelar, pero nunca debería incluir la posibilidad de no ser investigado, o de desaparecer completamente la condena y sus consecuencias que van más allá de la privación de la libertad.

¿Por qué ofrecer elegibilidad política a criminales responsables de delitos diferentes al delito político? Algunos procesos de paz del Continente concedieron amplia elegibilidad política porque, a diferencia de nuestra sólida democracia, fenómenos dictatoriales y de democracias restringidas legitimaron como insurgentes a los contradictores armados. Nuestra democracia, con limitaciones sociales por superar, es fuerte y respetable. En nuestro medio ha sido clara la evolución de la insurgencia hacia el narco terrorismo. El Marco para la Paz solamente excluye de la elegibilidad al responsable del crimen de lesa humanidad, pero, por la vía de la conexidad, habilita como elegible al extorsionista, al narcotraficante, al secuestrador, o a quien hubiera incurrido en grave violación al derecho humanitario. Como van las cosas, el asesino del policía o del soldado podrá ser senador y también él del civil, con excepción del genocida.

Sabiamente la Constitución de 1991, dados los nuevos avances en apertura democrática que incorporó, aceptó la elegibilidad en casos de delitos políticos como sedición, rebelión y asonada, pero no la extendió a la conexidad. Sobre esta figura propongo este raciocinio: en los orígenes de la guerrilla, la prevalencia ideológica, podría haber dado piso a catalogar una gama de delitos como conexos con el político. Podría haberse discutido que la contundencia del propósito político subsumía otros delitos. Hoy, convertida la Farc en el mayor cartel de drogas del mundo, un grupo terrorista ejecutor de crímenes de lesa humanidad, el propósito político es más un disfraz que una realidad. Toda organización terrorista exhibe justificaciones ideológicas. ¿Qué tal que se atenuaran los crímenes de Al-Qaeda en razón de sus doctrinas? ¿Por qué confundir el narcotráfico y el terrorismo con un proyecto político? ¿Por qué restar importancia al narcotráfico, so pretexto de asignar importancia al asesinato, si son crímenes interconectados?

En la ley de Justicia, Paz y Reparación, se buscó trazar la difícil línea entre el narcotráfico como objeto principal del crimen, o como actividad conexa. Ante la complejidad, dada la cooptación narcotraficante de guerrillas y paramilitares, y para no correr el riesgo de dar impunidad al narcotráfico, se permitió a guerrilleros y paramilitares la reducción de sentencias, pero no impunidad. ¿Qué pensarán los países que han pedido a Colombia asesoría para luchar contra el narcotráfico al ver que se ofrece impunidad al mayor cartel de drogas del mundo?¿Acaso para desmontar el narcotráfico no es mejor la alianza con México, Perú o España, que con la Farc?

¿Por qué se acepta negociar con la Farc las garantías a la oposición política? Una cosa es el terrorismo, que hemos combatido, y otra la oposición política, cuyas expresiones radicales, en los últimos ocho años, gozaron de plenas y efectivas garantías. Lo que en el momento se ve es que mientras la Farc hace política también asesina, se le permite combinar las formas de lucha, que junto con la debilidad estatal fueron las causas de la extinción de la Unión Patriótica.

Policías quemados vivos por las FARC

¿Por qué en lugar de avanzar en las soluciones sociales, por nuestros amplios conductos democráticos, se acepta negociar la agenda de país con el terrorismo? El campo se estanca o se deteriora pero empiezan a definir con la Farc el desarrollo rural. A los cafeteros no les garantizan precio remunerativo. Pequeños bananeros y floricultores desparecen por revaluación, sin ayuda oficial. Se afecta la palma africana por la pudrición del cogollo ante la indiferencia burocrática. A los algodoneros los notifican que solamente tendrán apoyo para sembrar la mitad del área. Después de dos años sin apoyar a la competitividad internacional del agro, el Gobierno culpa al TLC, en el discurso desacredita las políticas de nuestro Gobierno y la ley respectiva, que no derogan, pero, para salvar la apariencia, le cambian de nombre. Denominan elefantes blancos a los grandes proyectos de riego como los del Rio Ranchería, el Triángulo del Tolima y Tesalia-Paicol en el Huila, cuyo ritmo de ejecución desaceleran. Como lo ha escrito el ex ministro Oscar Iván Zuluaga, se descuida la infraestructura de las zonas campesinas, se olvidan las vías terciarias, no se impulsan nuevos cultivos con potencial exportador, pero se dedican a publicitar el discurso de la ley de tierras. A propósito de esta norma, es un imperativo restituir la tierra a los despojados. No en vano reformamos en dos ocasiones la ley de extinción de dominio para hacerla más expedita. Con esta habría sido suficiente para el loable propósito, como lo muestra que las restituciones llevadas a cabo en este Gobierno provengan de esa normativa. Lo que preocupa es la frecuente apelación a la ley de tierras para crear pánico entre propietarios honestos y afectar el espíritu productivo, a tiempo que no se impulsa con suficiente determinación la extinción del dominio. Esta figura escasamente cuenta con dos jueces, el Gobierno no busca opciones para abreviar procesos, se somete al mismo trámite un vehículo que 400 mil hectáreas. Al haberse revivido por sentencia la dilatoria notificación personal, deberían buscarse opciones para poner límites temporales. En cuanto a la administración de los bienes incautados, se quedaron simplemente en la derogatoria de la nueva agencia que habíamos creado como garantía de eficiencia y transparencia.


Ahora al agro se suma la expectativa angustiosa de saber que van a negociar con la Farc, que ha ejercido sangriento poder sobre la ruralidad, las políticas para regir el sector. Esto pone en duda la posibilidad colombiana de pasar de producir 28 millones de toneladas de alimentos a 60 millones, para contribuir a la meta mundial de incrementar en un 50% la oferta de comida en el año 2030. La producción en general, el campo en particular, además de seguridad contra la violencia, además de la seguridad jurídica, necesitan seguridad política, esto es, que en la conducción del Estado no haya ambigüedad sobre el papel del campesino y del empresario para crear riqueza colectiva.

 
La desarticulación del terrorismo. Un equivocado editorialista europeo ha aplaudido que se pase “del radicalismo militar de Uribe al diálogo actual”. Varias personas me preguntan ¿Cuál es la alternativa? Mi repetida respuesta ha sido Paz sin Impunidad, Paz sin derogatoria de la Democracia, Paz a partir de la Seguridad no de la Claudicación, Paz a consecuencia de la desarticulación del crimen. Nuestra alternativa ha sido la desarticulación del crimen que consta de tres elementos: la autoridad sin altibajos, ausente de acomodos, la reinserción generosa, sin impunidad, y el avance de las políticas sociales para evitar el reclutamiento terrorista de los jóvenes.

Así hubiera tenido un 7% de reincidencia delictual, la desmovilización de 53.000 integrantes de paramilitares y guerrillas, sucedida en nuestro Gobierno, trajo un gran alivio al país. Crecimiento de la farc. De acuerdo con las fuentes militares, entre 2002 y 2010, la Farc se redujo de alrededor de 30.000 efectivos, entre encuadrillados y milicianos, a 6.800. De haber continuado la política de desmovilización, la organización criminal debería tener aproximadamente 2.000 integrantes, y no los 8.000 o 9.000 que las mismas fuentes militares señalan. Este crecimiento de la agrupación terrorista ha sido reforzado con el reclutamiento de niños. Razón asiste a la ex ministra Marta Lucía Ramírez de proponer, entre las condiciones para el diálogo, la devolución de los niños reclutados o arrebatados a sus familias, práctica habitual de la Farc, que tanto dolor ha traído a la comunidad.

No se entiende que un día el Gobierno afirma que la Farc está arrinconada, que es hora de negociar, y al siguiente exprese que todavía tienen ingresos anuales entre 2.500 y 3.500 millones de dólares. ¿Qué ha pasado entonces con la disminución de los cultivos ilícitos o con la reducción de mil toneladas de cocaína, que antes se enviaban al mercado internacional, a menos de doscientas toneladas? Al criticar la ley de Justicia, Paz y Reparación, se ignora que ese texto normativo y la Seguridad Democrática desmovilizaron 53.000 terroristas, llevaron a la cárcel a más de 4.000 asesinos, entre ellos más de 200 responsables de asesinatos de trabajadores. Se ha hallado cantidad de fosas comunes. Cabecillas están extraditados. La norma tiene reducción de condenas pero no impunidad. No introdujo elegibilidad pero respetó el precepto Constitucional de permitirla solo para delito político. Preocupa que en vez de mejorarla, para tener ntencias y soluciones más expeditas, se le remplace por un Marco de Impunidad.

Las bacrim. Indudablemente la policía ha dado golpes importantes a las Bacrim, nombre que se asigna a esta expresión del crimen organizado. Sin embargo, fuentes de inteligencia aseguran que en los últimos dos años han duplicado el número de integrantes. Ejercen control territorial en campos y áreas urbanas. Imponen toques de queda en carreteras aledañas a Sincelejo. Se asesinan entre ellos o se reparten jurisdicciones. Fijan tarifas de extorsión que cobran con explosivos o balaceras, como ha sucedido recientemente en Medellín, Santa Marta y Barranquilla.

Muchos ciudadanos, abatidos por el temor y la desprotección, prefieren pagar que denunciar. A esto ha contribuido el marchitamiento y la falta de administración diaria de las redes de cooperantes. En épocas pasadas, cuando el Ejército era excluido de la lucha contra el narcotráfico, este creció. El crimen organizado es mutante, hoy es Bacrim, mañana se le asignará otra denominación. No es solamente amenaza a las personas, también a la soberanía por la capacidad de socavar instituciones. Por esto último, todas las fuerzas armadas deben combatirlo. Ojalá se estudien las propuestas y el proyecto de los congresistas Juan Lozano, Juan Carlos Vélez y Miguel Gómez, para que las conductas de soldados y policías, derivadas de enfrentar a las Bacrim, como en el caso de las narco guerrillas, se ubiquen en el Derecho Internacional Humanitario y sean de conocimiento inicial por la Justicia Penal Militar.
Nuestro Gobierno recuperó el monopolio del Estado para combatir al crimen y administrar justicia, por eso reivindico que se superó el paramilitarismo. La pérdida de control por parte del Estado, deja vacíos que son ocupados por grupos delincuenciales. Las Bacrim ya empiezan a presentarse como formas criminales de remplazo del Estado. Ojalá se les anule antes de que sea tarde.

La política social. En nuestro Gobierno, al sumar el ingreso de las familias más la política social del Estado, 13 millones de personas superaron la pobreza. La clase media se expandió como lo confirman estudios de personas independientes, incluso, de ideas adversas a las nuestras. El actual Gobierno ha disfrutado la herencia de inversiones y recaudo tributario, no ha sufrido severas crisis internacionales como aquella de 2008, tampoco el cierre del mercado venezolano o el desgaste de enfrentar las pirámides financieras promovidas por el narcotráfico. Nosotros tuvimos metas sociales más ambiciosas que no pudimos cumplir en su totalidad. Sin embargo, no puedo ocultar mi desconcierto ante el hecho de que este Gobierno, con mejores condiciones fiscales y financieras, sin aquellas crisis, no reduzca la pobreza y no expanda la clase media, a velocidades mayores.

La política social ha crecido en burocracia y se ha estancado o retrocedido en resultados. Desestiman Familias Guardabosques en su importancia de protección del medio ambiente y de generación de ingresos sustitutivos a la coca. Han reducido Familias en Acción, cuando deberíamos tener 4 millones, con un componente de diseño especial para apoyar a los universitarios de familias pobres. Esto complementaría la buena iniciativa de ustedes, aprobada por el Congreso, de no cobrar intereses reales a los préstamos del Icetex.

Preocupa que el empleo infantil haya crecido en un 39%, lo que denota fallas en la política integral de escolarización básica, con el agravante de la falta de impulso a la escolarización de la primera edad. No se incrementa la cobertura de protección a los ancianos pobres. Debemos recordar que podremos tener 10 millones de trabajadores en edad de retiro, sin pensión, y una tercera parte de ellos en pobreza. Esperaríamos que se acelere la aplicación de la ley de los beneficios permanentes de retiro.

Deseamos que el Gobierno evite que las Cajas de Compensación se sigan retirando del Régimen Subsidiado de Salud. Preocupa pensar en Bogotá, con 2 millones de asegurados pobres, y las cajas ausentes. Con menos número de cajas, más alianzas y más apoyo gubernamental, podríamos tener mejor salud, también mejor vivienda y mejor educación. Qué extraño esto: mientras el mundo admira el esquema social de nuestras Cajas de Compensación, aquí, en ciudades como Bogotá, se les aísla, y se prefiere el modelo del Estado Burocrático.

Ojalá el talento del Ministro de Salud produzca aciertos en la oportunidad de los pagos a las instituciones de la salud a través del giro directo, en la prevención del burocratismo hospitalario, en el mejoramiento del sistema que requiere contar con aseguradores y prestadores, en la disminución del número y en la vigilancia de las EPSs. Ojalá se corrijan precios exagerados en los medicamentos, problema que se aumentó con el error de nuestro Gobierno de haber permitido la libertad vigilada de precios.

Alcaldes y gobernadores. Debemos promover cada día más el liderazgo de nuestros alcaldes y gobernadores. Harán la diferencia si se apersonan de la seguridad, la inversión, la política social, si dan ejemplo en la austeridad del Gobierno, austeridad en los detalles y en las grandes cifras. Apoyemos y pidamos cuentas a nuestros gobernantes regionales y locales. Llamo la atención sobre el daño al pluralismo democrático al presionar a las autoridades regionales y locales para que apoyen al gobierno nacional, como condición para recibir recursos. Nosotros aplicamos una norma de conducta política que fortaleció la democracia: todos los alcaldes y gobernadores recibieron apoyo sin importar el origen político de su elección o su simpatía o antipatía con el Presidente o los funcionarios de entonces.

Que nuestros diputados y concejales hagan control político, que apoyen sin seducciones y critiquen, con pasión sí, pero con la pasión legítima que deriva de la fuerza de las ideas. El caso de Bogotá. Me temo que el nuevo modelo estatista, promovido por la Alcaldía de Bogotá puede causar El nefasto gobierno de la izquierda en Bogotá. Petro, aquí con Baltasar Garzón irreparable daño. Es mejor el Estado de participación Comunitaria en la vigilancia de servicios públicos que revivir fracasados monopolios burocráticos.

Sé que es difícil enfrentar el efectista discurso de vivienda social de la Alcaldía de Bogotá. Sin embargo, obliga una reflexión: la política implementada, con el argumento de ayudar a los pobres, amenaza el ritmo necesario de vivienda social, obstaculiza los necesarios planes de renovación urbana para que la ciudad no devore la Sabana y promueve el crecimiento desmesurado de los municipios vecinos, como simples dormitorios, que afectarán más la calidad de vida en distancias y aglomeraciones. Se construye más vivienda social y de mejor calidad con incentivos y disposiciones razonables que con estatutos amenazantes. Y otra pregunta: ¿Qué limite tiene, si acaso lo tiene, el nuevo modelo estatista de Bogotá?



En el año 2007 el desempleo juvenil de España oscilaba entre el 18% y el 21%, porcentajes actuales de América Latina. Nadie pudo anticipar, que en pocos años, España tuviera la dramática cifra actual del 54%. Nuestros países, en medio de mejores horizontes económicos, no están exentos de estos riesgos. En el mundo hay angustia por el desempleo, especialmente de los jóvenes. De ahí la necesidad de examinar el proyecto de Reforma Tributaria en sus efectos frente al empleo, el emprendimiento, los estímulos a la inversión y el impacto en los ciudadanos de ingresos medios.



La seguridad social y la parafiscalidad en nuestro medio son costosas pero equitativas, la mayor parte de las cargas están en cabeza del empresario. También, para no afectarlas, nuestro Gobierno introdujo incentivos a la inversión, que aliviaban el ensanche productivo sin desmontar obligaciones sociales.



Si los congresistas van a aprobar la reforma, mi respetuosa sugerencia es que se asegure que los recursos del ICBF y del Sena crezcan de acuerdo con las necesidades de ampliación de coberturas y de mejoramiento de los servicios. Que estas dos entidades queden protegidas frente a cualquier disminución del recaudo. No olvidemos: la promoción de inversión, que ha sido uno de nuestros postulados, tiene que convertirse en una libertad incluyente. A esto agreguemos que la promoción del emprendimiento entre los jóvenes es un imperativo. El Sena es irremplazable en su tarea de formación vocacional, educativa y de promoción de empresas de los jóvenes. El Fondo Emprender depende del Sena, en lugar de arriesgar disminuirlo, habría que multiplicarlo por diez.



Un elemento de intranquilidad es el impacto que la reforma pueda tener en quienes devengan entre cinco y diez millones de pesos al mes. Estos compatriotas no deben sufrir afectación alguna. Me surgen otras tres inquietudes: al aliviar cargas en relación con empleados y trabajadores que ganan hasta cinco salarios mínimos podría desestimularse la promoción salarial por encima de este límite; debería pensarse si hay una manera de dar el beneficio solamente a los sectores intensivos en mano de obra, por el camino de definir exactamente cuáles quedarían excluidos como minería, hidrocarburos, finanzas, etc; y, no creo que sea buen precedente impulsar este tipo de reformas, que modifican estructuras, con el argumento circunstancial de la afectación de la revaluación a algunos sectores, que hace rato deberían haber sido apoyados por el Gobierno.



Es prudente no encarecer los gravámenes a la medicina prepagada o a las pólizas de seguros adicionales de salud. Su uso ahorra recursos públicos, que el Estado puede dirigir a apoyar a los más pobres, y a quienes, afiliados al Régimen Contributivo, no tienen acceso a este tipo de seguros extras.



La reforma, en cuanto a los estímulos a la inversión, podría afectarlos en 8 puntos de los 33 del impuesto de renta. Por razones de seguridad jurídica, en el caso de las zonas francas, no hay razón para beneficiarlas de cargas parafiscales o cotizaciones de salud, pero tampoco para aumentarles la tarifa del 15% de impuesto de renta. Referente a los hoteles, que tanto empleo han creado por la seguridad y los estímulos, la discusión dará luces sobe si conviene o no aplicarles la norma propuesta. Celebro que se haya desistido de seguir desmontando estímulos como los que aplican a los cultivos de tardío rendimiento. Para que no haya dudas debería quedar en claro que el estímulo se mantiene frente a los dos pilares en que se divide el impuesto de renta: uno de tarifa del 25% y otro de 8%.Competitividad. Pongamos cuidado a la competitividad de Colombia, habíamos pasado de estar en un rezagado lugar 80, al 37, que nos colocaba de primeros en América Latina. No puede ser que ahora estemos en retroceso.

El partido social de unidad nacional y la vocación de centro democrático. Este Partido Social de Unidad Nacional debería tener una vocación de largo plazo. No es bueno para la estabilidad democrática tener partidos por razones de momento.
La revolución de las comunicaciones produce su efecto en la política. El privilegio de la información y del análisis cada día es más reducido. En consecuencia, los partidos dependen hoy crecientemente de la opinión y en contrario sentido de sus cuadros. La tarea de los cuadros es procurar una sintonía diáfana con la ciudadanía. En este orden de ideas, es más importante la credibilidad en el largo plazo que los golpes de opinión o de encuestas. La credibilidad tiene costos. Paradójicamente, la consecuencia y la congruencia, que son las bases de la credibilidad, conducen a momentos en los cuales se pierde imagen. Pero la persistencia hace que prevalezca la credibilidad sobre los altibajos de la imagen. Por supuesto hay un reto dialéctico: ¿Cómo evolucionar sin perder el camino? La respuesta es mantener el rumbo, mejorarlo, introducir ajustes pero no moverse con bandazos.

Los partidos de opinión, para tener larga vigencia en el ejercicio de la democracia representativa, deben mantener una permanente actividad en la democracia participativa. El ejercicio del diálogo comunitario, durante los años de nuestra administración, debió ayudar a elevar la confianza en las instituciones. Tanto en 2002 como en 2010, los colombianos acudían a los Consejos Comunitarios a presentar sus quejas, pero con una gran diferencia: en 2002 con una dosis de rabia y en 2010 con un buen nivel de confianza. Me duele que el diálogo actual con la comunidad sea más mediático y de menor comunicación efectiva con los ciudadanos. Me duele que se haya reversado en materia de interlocutores. Hoy, desafortunadamente, adquiere de nuevo más peso el diálogo con los criminales que con los colombianos respetuosos de la Constitución y de la ley.

Los partidos de clases o de intereses sectoriales perecen tarde que temprano. Los que defienden privilegios se vuelven rápidamente antipáticos al sentimiento popular. Los populistas duran más pero terminan en la trampa de su incapacidad de dar soluciones de fondo e irreversibles. Se requiere de partidos incluyentes, con trabajadores y empresarios, ajenos a los odios de clases, regidos por la solidaridad. Deben ser guiados por principios, que a su vez sean aplicables, esto es, por convicciones e ideales, pero no por simple retórica. Las visiones pragmáticas deben respetar los principios.

Hace un año, en recorridos por la Patria, con motivo de las elecciones regionales, hablábamos de la necesidad de que este partido sea un faro del Centro Democrático. El Centro Democrático, ese necesario equilibrio entre la seguridad, la inversión y la política social. Hoy, respetuosamente, lo reafirmo. Esto lleva a ser una fuerza de coalición distinta a la mecánica política, coalición con sectores independientes y políticos, sociales, del trabajo y de la producción. Desde esta Asamblea llamo a las directivas y a las bases del Partido Social de Unidad Nacional para que no se desconozcan las ideas que inspiraron su creación.

La seguridad es una categoría permanente y universal, con o sin acuerdo con el terrorismo.

La inversión necesita ser incluyente y contar con una gran acogida comunitaria. Nada se debe oponer a que cualquier contrato de inversión, doméstica o extranjera, se revise ampliamente con la comunidad. El necesario equilibrio entre los intereses de las comunidades y los de las empresas, impone no cerrar las puertas a la discusión ciudadana, no hostilizar a la empresa, no reprimir la protesta social, no permitir la intromisión de la violencia. Así lo hicimos en la Jagua y en la Loma y preguntamos ¿Por qué no hacerlo en Montelíbano? Y nos invade la preocupación por el hecho de que la inversión minera, sus relaciones con los habitantes y el medio ambiente, ya no se analiza con las comunidades mientras los terroristas usurpan su vocería, a sabiendas que son los grandes extorsionistas de minas legales e ilegales.
El estado participativo y austero. Atender las exigencias de un partido como este, cuyos tesis y ejecutorias se ajusten al Centro Democrático, demanda contar con un Estado Comunitario austero. Al Gobierno le ha faltado la disciplina de la austeridad. No es una cuestión de estilo sino de ejemplo, de consideración con los recursos públicos. Deploro que gastos de funcionamiento, de aquellos que el Gobierno podría controlar, como los servicios personales, hayan crecido más el doble de la inflación, con variaciones de año a año entre el 7.25% y el 13.51%. Resulta difícil entender que un Gobierno, que recibió una gran herencia de inversión, gracias a la cual el recaudo tributario ha pasado, aproximadamente, de 67 billones de pesos a 100 billones, todavía tenga déficit.

Hay que escoger entre el Estado Social, léase Estado del Bienestar, o el Estado Derrochón. En algunos aspectos el espejo de Europa es claro: en nombre del bienestar arribaron al derroche, que ya pone en entredicho la sostenibilidad del bienestar.

Hay que escoger entre el Estado Social o el Estado Burocrático. Las bonanzas de ingresos ni los estatutos de descentralización deben patrocinar el gigantismo burocrático. En España, en las últimas décadas, pasaron de 700 mil a 4 millones de funcionarios oficiales. En nuestro medio el Gobierno Nacional no da ejemplo, y en muchas regiones, a pesar de barreras saludables como la ley 617, crean remedos burocráticos insostenibles. Da tristeza ver la expansión de cargos en el Gobierno Central o los gabinetes inflados en pequeños municipios.



¡Cuánto mejor financiar las iniciativas empresariales de los jóvenes, las familias en acción, la universidad pública, que gastar las cuantiosas sumas de la propaganda del Gobierno!.

Asamblea de la U, octubre 28 de 2012

Las regalías y los auxilios parlamentarios. Esta Asamblea integra a colombianos de todas las regiones, lo cual obliga a hablar del tema de regalías. Es indudable que, por efecto de seguridad, inversión y precios, al haber pasado este rubro de 2 billones de pesos a 9 billones, haya necesidad de redistribuir. Sin embargo, hay que diferenciar la redistribución equitativa del despojo, que puede crear serias perturbaciones de gobernabilidad en las regiones productoras.

No le hace bien a la democracia ni al Congreso que en el Casanare o en el Meta o en el Huila sientan que hubo despojo de regalías y al mismo tiempo se hayan revivido auxilios parlamentarios. Estos, en ocasiones, son fuente de corrupción de contratos para financiar campañas o se constituyen en gasto no prioritario. Ojalá se pongan en marcha los grandes proyectos ofrecidos. Sin embargo, no podemos continuar en el dilema entre centralización o corrupción. Tiene que haber descentralización con orden, acertadas ridades y transparencia.

La paz con impunidad. Distinguidos integrantes de la Asamblea y compatriotas, regresemos de nuevo al tema de la paz, anhelada por todos los colombianos de bien y que estábamos ganando.

Sin embargo, la paz con impunidad es un mal ejemplo para la cultura de respeto a la ley, a cuya cimentación contribuye la seguridad democrática. La impunidad obstaculiza el perdón por el recelo que en el alma de cada ciudadano genera el triunfo transitorio del criminal. La impunidad desprotege a las víctimas. Si bien la tristeza de las víctimas es irreparable, los esfuerzos de reparación plantan en el alma las semillas de perdón. La impunidad reduce a las víctimas a mercancías electorales de quienes no se comprometieron en el combate a los victimarios.

Algunos interlocutores me dicen que al firmarse la paz con la Farc, el júbilo colectivo anulará cualquier posición de principios como la de no impunidad. Podría entenderse que la paz, por la utilidad que entraña, debe prevalecer sobre la justicia. Hasta aquí el utilitarismo de Jeremy Bentham derrotaría el imperativo moral de Kant. Sin embargo, una paz con impunidad es un estímulo a los criminales para insistir en sus actividades con la pretensión de recibir el tratamiento indulgente otorgado a la Farc. Ya los paramilitares mandan cartas al Gobierno reclamando idéntica indulgencia. Las Bacrim, que en el número de integrantes y en sus delitos no son inferiores a la Farc, pronto pedirían la misma impune absolución.



En consecuencia con lo anterior, una paz sin justicia, como todo pragmatismo que ignora los principios, puede dar utilidad inicial, pero sobrevendrían grandes pérdidas, que pagarían las nuevas generaciones.



Las Farc en Oslo y la Marcha Patriótica. El discurso de la Farc, pronunciado desde la cómoda zona de despeje de Oslo, sin el calor tropical ni los mosquitos del Caguán, a algunos nos genera este tipo de reacciones:



¿Cuál es la necesidad de haberle devuelto semejante protagonismo mediático a un grupo terrorista? Asesinan y tienen la osadía de distorsionar ante el mundo la realidad de nuestra gran democracia, en trance de solucionar los graves problemas sociales. Al terminar el Caguán, voceros oficiales expresaron que el gran logro era haber declarado terrorista a la Farc. Años antes, al promulgarse la Constitución de 1991, el Gobierno dijo que ”se cerraba para siempre la posibilidad de dar reconocimiento político a quienes persistieran en la violencia”, ahora, los mismos actores, expresan desde Oslo que “lo que tienen para ofrecer a las FARC es su reinserción a la vida política del país para que luchen por sus ideas a través de las urnas”.



El mundo ya los conocía, no hay razón para permitir este retroceso.



Toda agrupación terrorista se arropa en justificaciones sociales y de diversa índole.



Si la Farc es consecuente con el discurso de Oslo, la negociación implicaría que el Gobierno dé paso al modelo Castro Chavista. Si el Gobierno lo rechaza, como debería ser, la negociación se rompe.



Hay varios elementos que pueden traer a Colombia muchas pérdidas: Haber descuidado la seguridad; habilitar al terrorismo como oposición política; hacer un acuerdo con impunidad o permitir el modelo Castro Chavista; y finalmente, entrar en la incertidumbre en un país que había definido un horizonte de certeza. Si el discurso de Oslo era para la galería, puede ser que Chávez indique a la Farc que negocie, firme un acuerdo para aprovechar la amplia impunidad ofrecida, y que a renglón seguido, él ayudará a financiar las elecciones para la toma del poder con la Marcha Patriótica. Los nuevos y viejos totalitaristas saben utilizar las elecciones para tomarse el poder y también para no entregarlo. Las presiones de la Farc a alcaldes, para que ayuden a la Marcha Patriótica, y las amenazas a ciudadanos para que se vinculen a ella, demuestra que se está de regreso a la combinación de las formas de lucha: violencia y política en simultáneo.Deploro que el abandono gubernamental al diálogo comunitario, que encaraba todos los problemas sociales y construyó avances de soluciones generadoras de válidas esperanzas, traslade la personería de las soluciones a las nuevas Máscaras Patrióticas, que la Farc utiliza y cuida con la asechanza de sus fusiles. El modelo castro chavista. Colombia no necesita emular con los fracasos del Castro Chavismo. Cuba ha sobrevivido en su desastre por los subsidios de Unión Soviética y los recibidos de Venezuela, gracias a la bonanza de precios del petróleo. No olvidemos que el subsidio soviético se terminó con el colapso del imperio, ocurrido por falta de calidad de vida, en razón de la obsolescencia productiva del totalitarismo sin iniciativa privada. Estos subsidios, actualmente chavistas, le permiten al régimen castrista presentar que eliminó la miseria extrema, pero no le han alcanzado para disimular que toda la ciudadanía está condenada a la pobreza y anulada en su creatividad. Tanto que se ufanaron de la educación y la salud y ya se retrasaron por falta de tecnología e iniciativa privada.
A Chávez le correspondió el ascenso del precio de petróleo de 12 dólares a 100 dólares por barril. Con semejante bonanza, lo que ha hecho en política social, a través de las misiones, habría podido ser mucho mayor de no haber dilapidado el dinero y arruinado la iniciativa privada. En efecto, tienen que importar el 70% de los alimentos, lo que un venezolano compraba en 1998 por un bolívar hoy le cuesta 168 bolívares. Es real lo que parecía imposible: la economía colombiana ha sobrepasado a la venezolana. El endeudamiento y la crisis de producción son de tal magnitud, que las misiones sociales, a pesar del petróleo, parecen insostenibles en el largo plazo. Venezuela antes registraba 4 mil asesinatos, hoy más de 19 mil por año. El Gobierno se ha apropiado del 57% de los medios de comunicación, los demás sufren bozales con púas. Las ventajas electorales de Chávez hacen inocuas las garantías de la oposición.Dilemas. No pongamos en riesgo nuestras libertades ni opaquemos la convicción colectiva ganada sobre el necesario equilibrio entre la inversión y la seguridad.

En lugar de la peligrosa demagogia contra los cultivos de los Llanos Orientales o la planta de biocombustibles instalada por industriales vallecaucanos, nosotros necesitamos muchos más cultivos y muchos más empresarios que generen empleo de calidad. Y muchos más trabajadores en relación solidaria y participativa. Recordemos a los trabajadores que los viejos y los nuevos comunistas les ofrecen la dictadura del proletariado, beneficios infinitos, y al fin de cuentas los esclavizan en el estancamiento del bienestar y en la negación de las libertades. Trabajemos con el Vicepresidente Angelino Garzón con la visión cristiana de las relaciones entre empleadores y trabajadores e invitemos a la idea moderna del sindicalismo de participación.
En lugar de ocultar la extorsión y las bombas contra los pequeños empresarios, nosotros necesitamos apoyar millones de pequeños empresarios y su integración con los medianos y grandes.
En lugar de mirar para otro lado y no enfrentar la penetración guerrillera en la universidad, sembradora de odio de clases y fanatismo desorientador, nosotros necesitamos la universidad masiva, científica, crítica, constructiva y sin violencia.

En lugar de permitir que el crimen reclute a nuestros jóvenes, nosotros necesitamos ofrecerles más educación y gestionar recursos públicos y privados que aporten capital y asesoría a las iniciativas de emprendimiento de las nuevas generaciones.
En lugar de arredrarnos porque nos quieren graduar de enemigos de la paz, defendamos la paz sin impunidad y la democracia sin violentos. La paz con impunidad es flor de un día y niega el derecho de las nuevas generaciones a la no repetición de la violencia, que es la más importante de las reparaciones.

En lugar de permitir que nos acomplejen los adversarios o arrepentidos de la seguridad, con su decir que es guerra, que solo sirve a los proveedores del Ministerio de Defensa, manejado honorablemente, con independencia y rectitud frente a sus contratistas, defendamos la seguridad como valor permanente de la democracia y fuente insustituible de recursos sociales.
En lugar de que nos retiren de la política los que anticipan que con la paz con la Farc se acaban nuestras motivaciones y nuestras tesis, tomemos renovadas energías para seguir en la lucha integral por una Colombia con rectitud, creatividad, prosperidad y equidad.
En lugar de dejarnos llevar por voces de moda de una supuesta izquierda, bien acomodada por cierto, que en Francia denominan socialistas de caviar, que el embajador Carlos Holmes Trujillo enfrentó con dignidad y reciedumbre, no cesemos en advertir el riesgo de que los nuevos comunistas, como los anteriores, finalmente devoran a sus iniciales amigos, a quienes desde la época de Lenin han considerado sus “idiotas útiles”.

En lugar de dejarnos conducir por voces y editoriales extranjeros dedicados a encontrar justificaciones del terrorismo, apoyemos a quienes arriesgan su integridad, sus familias, su trabajo, sus recursos, su talento, en las calles, factorías y campos de Colombia.

En lugar de aceptar que en nombre de la libertad de prensa se consolide un unanimismo periodístico, animemos la discusión y el debate. No permitamos que cuando en otros países se expropia la propiedad de los medios de comunicación, aquí se enseñoree la costumbre de expropiar la independencia periodística. Confieso que admiro el carácter y la consecuencia de Francisco Santos y de Fernando Londoño Hoyos.

En lugar de temer ante las cuantiosas sumas de publicidad oficial, recordemos que durante los 8 años de la Seguridad Democrática nunca utilizamos recursos de publicidad para condicionar o filar a los medios de comunicación. Repitamos que preferimos austeridad de publicidad, más diálogo popular, mejores carreteras, más educación, más recursos para Familias en Acción.

En lugar de caer en la trampa de negociar la llamada “Humanización del Conflicto”, recordemos que nuestras Fuerzas Armadas no necesitan acuerdos con el terrorismo para cumplir con los Derechos Humanos. Los terroristas piden “humanizar el conflicto” con el fin de obtener licencia para asesinar a nuestros soldados y policías, cuyas vidas estamos obligados a defender y a apreciar tanto como las de los civiles. Recuerdo al General Oscar Naranjo afirmar que nuestra resuelta defensa de los policías y soldados, era una especie de salario emocional, adicional al pecuniario, que fertilizaba la eficacia y la transparencia. La ruta ambigua, que hace sospechar la nivelación de la fuerza pública con el terrorismo, significa salario depresivo para el compatriota uniformado. 

Estimados compatriotas:

Esta Patria nuestra ha contado con gobiernos serios, buena reputación internacional por el manejo de sus obligaciones, una ciudadanía a la cual se le reconoce su capacidad de liderar, imaginar, crear y trabajar. A Colombia la ha guiado un profundo respeto por las libertades, abusadas por una minoría terrorista que ha obstaculizado nuestras posibilidades de progreso. Esa minoría nos ha condenado a un inmerecido mediocre desempeño. Los colombianos, en nuestros debates y en nuestras visiones, somos capaces de superar nuestros problemas, de construir la más importante nación de la América Latina y Caribeña. No permitamos que la horda sanguinaria vuelva a copar la agenda del País. No borremos de la memoria el evento, sin par, de hace 5 años, cuando convocados por los jóvenes de las redes sociales, 12 millones de colombianos salieron a las calles a decirle no al terrorismo.

Estimados asambleístas:

La política y la medicina tienen semejanzas: el médico, al mirar al paciente, le observa iniciales síntomas peligrosos, que el paciente no ha advertido aun porque se siente en perfecto estado de salud. El político tiene el deber de anticipar riesgos del cuerpo social de una nación que momentos de euforia ignoran. De mi solamente se decirles que soy un soldado de la lucha que lo único que pide es salud y protección de Dios.



Muchas gracias.

http://www.periodismosinfronteras.com/discurso-de-alvaro-uribe-en-la-asamblea-de-la-u.html